ENTREVISTA

En la calle también viven las valientes

Lorena tiene 34 años. Actualmente vive junto a sus cuatro hijos en la plaza frente al Ministerio de Educación. Vende pañuelitos para juntar plata y con eso comprarles comida a sus niños. Sin ellos, siente que ella no es nada. Luego de separarse de un marido violento, lucha día a día, “con uñas y dientes” por sus hijos. A pesar de todo, tiene esperanza en que va a salir adelante.

Julieta: ¿Hace cuánto que está acá?

Lorena: Hace cuatro meses. Tenía una pareja que me golpeaba. Él fue detenido y yo me quedé en la calle.

J: ¿Antes dónde vivía?

L: En la Villa 31. Un día hubo un allanamiento y se pudrió todo. Mi marido fue preso y yo me quedé en situación de calle. Ahora estoy haciendo trámites por lo habitacional. Hace un montón que ando buscando presupuestos, pero no te dan, y más si tenés chicos.

J: ¿Con su ex marido hace cuánto que estaban juntos?

L: En noviembre íbamos a cumplir ocho años de golpes, abusos, manipulación… Me metía los cuernos con cualquier chica, y si yo le reclamaba, me pegaba. Tengo una cicatriz en el labio superior, mi cabeza está rota… El año pasado intenté separarme y no pude. El tipo iba y me buscaba. Ahora está detenido, así que no creo que salga porque tiene para rato.

J: ¿Antes trabajaba?

L: Sí, tengo mi puesto de juguetes. En realidad, mío no es sino de mi ex marido. Yo cobraba la plata del alquiler, pero ahora no quiero tener ningún contacto ni tocarle nada y arreglármela como pueda.

J: ¿Usted tuvo alguna educación?

L: Sí, llegué hasta el primer año del secundario. Después fui mamá. A parte de estos, tengo tres hijos adolescentes de 13, 14 y 15 que están con su papá.

J: ¿Y cómo fue su primer día en la calle?

L: Fue duro. Pasé todo el invierno. A veces cuando la gente puede me regala cosas, platos, pañales. La otra vez me dejaron una bolsa de juguetes, pero voló. Nunca me habían sacado nada antes.

J: ¿Siempre estuvo en esta plaza?

L: Primero paré cerca de Tribunales, hasta llegar frente a la Universidad del Salvador. Una vez vino un comisario y me dijo que yo no podía estar acá.

J: En esta plaza vive mucha gente. ¿Entre ustedes hay una convivencia?

L: Sí, yo no tengo problema con nadie. Todos ven que realmente yo me muevo por mis hijos. Como una vez me dijeron, “vos sos una leona”. Creo que nadie se la banca tanto, solita y con cuatro chicos.

J: ¿Usted tiene algún familiar o alguien cercano?

L: No, mis hermanos son más chicos que yo. Mi papá nunca me ayudó en nada. Yo no quiero confiar en nadie. Sé que sola puedo salir adelante. Me da bronca que yo esté en esta situación. El programa Buenos Aires Presente (BAP) ayuda a los que más les convienen, pero también te quieren sacar a los chicos. Deberían dar una solución más rápida. Por ejemplo, yo tenía una amiga que también estuvo en la calle y le consiguieron hotel, todo fácil. A mí se me hace re difícil. La verdad es que yo no puedo ir de un lugar a otro con las criaturas.

J: ¿Cuál es su esperanza?

L: Tener una casa para mis hijos, un buen futuro. Que no les pase nada de lo que me pasó a mí. A veces me hago la dura pero me dan unas ganas de llorar, gritar. Es una mezcla de emociones muy fuertes. A la noche lloro, cuando están todos durmiendo. Me siento valiente por haberme separado de un marido que me pegaba. No sé de donde saqué esa fuerza. Pero yo confío mucho en Dios, sé que me va a sacar adelante.

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